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DIARREA CON SANGRE

Dr. Elías Jiménez F.

La diarrea es un síntoma muy común en niños, y generalmente es muy benigna, se autolimita, o cede solo con dieta y líquidos. Existen sin embargo algunos signos que ocasionalmente acompañan a la diarrea, y que son motivo de preocupación, siendo uno de ellos la presencia de sangre en las evacuaciones.

La causa más común en niños de diarrea con sangre son las infecciones. Estas infecciones han ido cambiando con el tiempo. Hace varios años, cuando el Hospital de Niños abrió sus puertas, era muy frecuente encontrar gran cantidad de parásitos como responsables de la diarrea con sangre: tricocefalos, uncinarias y amebas sobre todo. Afortunadamente, con la mejoría indiscutible de los factores que influyen en el saneamiento ambiental, sobre todo el agua potable y la eliminación apropiada de excretas, estos parásitos se convirtieron en una rareza, predominando actualmente otras causas.

Aun cuando la diarrea con sangre puede tener otros orígenes, tales como la alergia o algunas infecciones por virus, cuando vemos a un niño con estos síntomas, pensamos inmediatamente en infección por bacterias. Quiero referirme a dos grupos de bacterias que ocasionan este problema: La Escherichia coli y la Shigella.

Estas bacterias pueden ser transmitidas a través de las heces por el hombre o por algún animal, y contaminar los alimentos o el agua, y dependiendo de la cantidad del inoculo, de lo agresivas que sean y de la resistencia del huésped, pueden provocar cuadros muy leves de diarrea con sangre, que incluso pueden curarse sin tratamiento, o cuadros muy severos, acompañados de deshidratación, insuficiencia renal y anemia severa.

Algunos de estos pacientes llegan incluso a fallecer.

El punto más importante se refiere a la prevención de estas infecciones. Se han descrito cuadros aislados de estas infecciones y brotes epidémicos. El estudio de estas epidemias nos ha enseñado su forma de transmisión, y por lo tanto, de prevención. Una de las epidemias más grandes fue la descrita en el Estado de Washington en 1993, en donde se encontraron 501 casos de pacientes contaminados con Escherichia coli (cepa O157:H7), de los cuales se internaron el 31% y fallecieron 3 de ellos. Todos ellos se enfermaron por comer hamburguesas

contaminadas en una de las cadenas de comida rápida. En el 63% de estas hamburguesas la temperatura interna de cocción fue de 60 grados C, siendo la temperatura mínima necesaria para matar las bacterias de 68.3 C. O sea que si comemos hamburguesa u otras carnes medio crudas, y no bien cocidas, tenemos el riesgo de contaminarnos de esta infección, estando los niños mas expuestos a cuadros severos.

El otro brote importante de infección por E. coli y Shigella se describió en Portland, Oregon, durante el verano de 1991. En esa ocasión se enfermaron 59 niños, y el factor en común de todos ellos fue el haber visitado un parque y haberse bañado en el lago por un buen rato. Se encontró que el lago estaba contaminado con materia fecal y la fuente de infección fue la ingestión de agua mientras nadaban en el lago.

En resumen, si queremos evitar el riesgo de estos cuadros, que pueden ser a veces muy graves, no permitamos que nuestros niños coman carne mal cocida, y evitemos a toda costa que se bañen en lagos o en aguas con alto riesgo de que estén contaminadas, las cuales desafortunadamente abundan en Costa Rica.