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EL CATARRO COMUN

Dr. Elías Jiménez F.

El catarro común o la gripe es una de las infecciones más frecuentes en pediatría, y dada la cantidad de virus que la pueden producir y la poca inmunidad que dejan, una de las más repetitivas.

Su frecuencia aumenta cuando el niño empieza a relacionarse con otros niños, especialmente cuando empieza a asistir a guarderías, y también es mayor cuando tiene varios hermanitos de diferentes edades, con lo cual los virus empiezan a dar vueltas con mayor facilidad dentro del núcleo familiar.

Los primeros síntomas son fiebre moderada y malestar general, y posteriormente, a las 24 o 48 horas, congestión nasal, estornudos y rinorrea (secreción por la nariz). Es frecuente que se presente algo de tos como parte del mismo cuadro, se pierda el apetito y sobre todo en los más pequeños, se altere el sueño.

La infección es autolimitada, y generalmente empieza a ceder en una semana.

Durante el transcurso de la gripe pueden presentarse algunas complicaciones, tales como infección en los oídos, sinusitis o bronquitis, que se manifiestan en general por persistencia o incremento de la fiebre, dolor o irritabilidad, la rinorrea se hace verdosa o amarillenta, y aumenta la tos, con muchas flemas o dificultad respiratoria.

Es importante entonces establecer la diferencia entre un catarro común, no complicado, y algunas de las infecciones o problemas que pueden presentarse durante la infección, ya que su manejo es totalmente diferente.

El tratamiento del catarro común debe ser muy simple: reposo durante la fase aguda, suficientes líquidos y algún analgésico tipo acetaminofén en forma ocasional para controlar la fiebre y el malestar general. Los antibióticos no solo no son útiles en este cuadro, sino que incluso pueden ser peligrosos.

Es práctica común que en estos casos se prescriba una combinación de antihistamínicos y descongestionantes, presente en la mayoría de los medicamentos antigripales. Estudios recientes han demostrado que no son eficaces para mejorar los síntomas, y que con mucha frecuencia provocan somnolencia o irritabilidad en los niños como efectos indeseables, por lo que no se recomienda su uso como rutina.

Con excepción de la vacuna específica para influenza, ninguna de las otras que se promocionan como efectivas para la gripe sirven, por lo que no debe malgastarse el dinero en ese tipo de productos.

Lo que sí es importante, es la identificación oportuna de las complicaciones, ya que entre más pronto se inicie su tratamiento mejores resultados se van a obtener, y la prevención de algunas de ellas, evitando por ejemplo que un niño con gripe se meta a una piscina, o utilizando un broncodilatador cuando sabemos que el paciente es asmático con antecedentes de crisis desencadenadas por las gripes.