LOS ACCIDENTES DE TRANSITO
El inicio de las escuelas es motivo de alegría
para casi todos, padres de familia, educadores y niños, pero también
es motivo de preocupación para quienes trabajamos en los Hospitales,
y causa de gran tristeza para algunas familias, ya que durante las primeras
semanas, aumentan en forma importante los accidentes de tránsito
en niños. Muchos de estos niños se recuperan sin secuelas,
pero algunos quedan con lesiones permanentes y algunos fallecen.
Cada año llegan al Hospital Nacional de Niños
más de 300 niños con lesiones producto de accidentes de
tránsito, prácticamente uno por día, aumentando esta
cifra a la hora de entrada y salida de las escuelas, y cada año
fallecen unos 10 niños por causa de estos accidentes.
Pero, qué hacer? De quién es la culpa?
Cómo disminuir la frecuencia?
No hay ninguna duda sobre la responsabilidad, o irresponsabilidad,
que tienen los conductores. El costarricense detrás de un volante
se vuelve agresivo e irrespetuoso con los peatones y con los otros conductores.
La prioridad que tienen los peatones en otros países no existe
en el nuestro, y con frecuencia más bien les tiran el carro encima.
Una buena parte de la culpa es de los conductores, de su irresponsabilidad
y falta de educación, de su impericia y de su irrespeto a las leyes
de tránsito.
Otra buena parte de la culpa la tienen las autoridades.
El señalamiento vial es inadecuado, los huecos en las calles provocan
distracción de los conductores, las aceras están en malas
condiciones o no existen, y los agentes de tránsito brillan por
su ausencia en las zonas escolares.
Pero también la culpa es compartida por padres
y maestros. Quiero referirme especialmente a las acciones que debemos
realizar en este campo. Veamos algunas sugerencias:
1. Educación de los niños: Los padres de
familia deben insistir, todos los días, sobre las medidas generales
de prevención de accidentes, cómo caminar por las calles,
cómo atravesarlas, qué hacer cuando un autobús está
parado. Según el sitio en donde esté localizada la escuela,
así deben ser nuestras observaciones, deberíamos seleccionar
unas pocas de ellas, clasificarlas en una escala de riesgo, y repetirlas
todos los días.
Los maestros tienen la obligación de hacer lo
mismo. Cada día, al iniciar y terminar las lecciones, deberían
referirse a este problema, seleccionando también las acciones prioritarias,
y desde luego, supervisando que los niños las cumplan .
2. Acción de las Asociaciones de Padres o Juntas
de Educación: La comunidad tiene la obligación de presionar
ante las autoridades correspondientes para que se resuelvan los problemas
de inseguridad, se pinten adecuadamente las zonas escolares, se mantenga
personal adecuado que ayude a regular el tránsito, se apliquen
las normas mínimas de seguridad en los autobuses o vehículos
que transportan escolares. Es muy frecuente que estas Asociaciones o Juntas
ni siquiera analicen el problema de la seguridad alrededor de nuestras
escuelas
Algunas de las preguntas que nos hacemos con frecuencia
sobre la seguridad de los niños no tienen respuesta ni de los padres,
ni de los maestros, ni de las autoridades. Veamos ejemplos:
Sobre los vehículos que transportan escolares:
- Va siempre un adulto, además del chofer, acompañando
a los niños?
- Tienen todos los asientos cinturones de seguridad?
Se usan?
- Está el vehículo debidamente identificado?
- Están las ventanas protegidas?
- Se cumplen las normas de capacidad de pasajeros?