MORDEDURAS EN NIÑOS
Las mordeduras son un problema que vemos frecuentemente
en niños, y pueden ser provocadas por animales, especialmente perros
y gatos, o por humanos.
En el Hospital Nacional de Niños atendimos, durante
1995, 347 pacientes con mordeduras, especialmente de perros, prácticamente
uno por día, algunos de ellos con lesiones severas que ameritaron
hospitalización y tratamiento quirúrgico complejo.
El problema se observa también con magnitudes
importantes en otros países, como los Estados Unidos, en donde
se atienden anualmente cerca de 2 millones de pacientes con mordeduras
de perros y 400000 con mordeduras de gatos.
Las razas de perros que con mayor frecuencia muerden
a los niños, son el Pastor Alemán, los Pit Bull, y en Costa
Rica, los "saguates", que desgraciadamente pululan por nuestras calles
sin ningún control ni regulación. Muchos de los casos de
mordeduras, son por los perros de la casa, y se relacionan con la imprudencia
de los niños al molestar a los perros cuando comen, o por juegos
bruscos con ellos, siendo la mayoría de los niños de edades
pequeñas.
Las mordeduras por humanos afectan con mayor frecuencia
a los niños menores de 4 años, por la agresión de
un compañero o de un hermano, o a los adolescentes, por pleitos
o por intentos de abuso sexual.
El problema con las mordeduras radica no sólo
en la lesión y el problema estético que se presente, sino
en el riesgo tan alto de infección que existe, ya que la saliva
de los animales y de los humanos está altamente contaminada. Aún
las heridas que son solo punzantes, como las que provocan los gatos, tienen
un riesgo alto de infección.
Lo más importante entonces, es tomar las precauciones
necesarias para evitar las mordeduras: seleccionar a los perros por su
carácter, evitar las razas como los Pit Bull, no tener perros entrenados
para el ataque si los niños juegan con ellos, enseñar a
los niños el manejo apropiado de los perros, presionar a las autoridades
para que encierren a los perros callejeros , en fin, utilizar el sentido
común cuando existan niños y animales domésticos
en una casa.
Desde el punto de vista médico, el manejo de
las mordeduras comprende varios pasos:
1. Limpieza de la herida. El limpiar adecuadamente
la herida es un aspecto fundamental. En muchos casos esto puede hacerse
en la casa con agua y jabón líquido, aún cuando
después se limpie de nuevo en el hospital o consultorio.
2. Irrigación y debridación.
Estos son procedimientos que se realizan en el hospital cuando la herida
lo justifica, asegurándonos así una mejor cicatrización
y un menor riesgo de infección.
3. Cierre de las heridas. En estos casos
no siempre es aconsejable cerrar la herida, ya que se puede facilitar
la infección y dificultarse la cicatrización. El médico
deberá valorar a cada paciente y tomar la decisión, según
sea el sitio de la herida, la extensión, la causa y la condición
del paciente.
4. Antibióticos apropiados. La mayoría
de los casos deben recibir antibióticos, sobre todo aquellos
con heridas en la cara y manos, con heridas punzantes o muy extensas.
5. Siempre debemos pensar en tres infecciones
probables: el tétanos, la rabia, y el SIDA, este último
especialmente en mordeduras asociadas a abuso sexual o agresión,
y tomar las medidas preventivas apropiadas.
6. Inmovilización del cuello. Cuando
las heridas son en la cabeza, existe la posibilidad de lesión
del cuello, ya que con frecuencia el perro revolotea al niño,
por lo que se debe ser muy cuidadoso al movilizarlo.
7. Debemos capturar al animal agresor y vigilarlo
apropiadamente por un período de 10 días.