Efectos de la desviación del tabique de la nariz.
Las personas que padecen de desviación del séptum o
tabique nasal, con frecuencia sufren cuadros recurrentes infecciosos
de vías respiratorias, sobre todo de tipo sinusal y faríngeo,
que se acentúan durante la temporada de invierno.
Aunque en alguna ocasión anterior hemos hablado
de las funciones más importantes de nuestra nariz,
recordaremos que éstas son cuatro: filtrar, humectar, calentar
y dirigir el aire que respiramos. Particularmente nos hemos de referir
hoy a la función de dirigir el aire al interior de las vías
respiratorias.
En la parte media, dividiendo a la nariz
en dos fosas nasales, encontramos al tabique nasal, cuya parte posterior
es hueso (lámina perpendicular del etmoides y vómer) y su
parte anterior es el cartílago septal cuadrangular. Debe ser una
estructura muy sólida, por encontrarse en la parte mas expuesta
de la cara. Esa protección la obtiene la nariz al unir su tabique
nasal con los huesos propios nasales en su parte superior y a la espina
nasal anterior en su parte baja.
Podemos decir que la nariz es un órgano dividido
en dos partes, y a esa división se le denomina tabique o séptum
nasal.
Lo ideal es que la nariz tenga sus dos compartimientos simétricos,
es decir, las narinas tengan por igual la misma proporción. Porque
hay que destacar que igual que muchas otras partes del cuerpo, la nariz
tiene un ciclo que denominamos circadiano. O sea que durante un lapso
de tiempo trabaja mejor un lado y luego se van alternando. De tal manera,
podemos entender que a determinadas horas del día respiremos mejor
por una fosa nasal y en otros momentos lo hagamos por la otra. Lo normal
es no sentirlo. Solo nos percatamos si tapamos con el dedo en forma alternada
nuestras fosas nasales.
El ciclo se complementa cuando los cornetes van creciendo
en un lado de la nariz hasta chocar con el séptum. En ese momento,
con el estímulo de tocar el tabique, los cornetes de ese lado inician
su regreso para que comiencen a crecer los del otro lado. Así van
alternando su trabajo. La nariz normal, sin desviaciones ni otros problemas
de cornetes, estará funcionando en ciclos que pueden irse regulando
de acuerdo a otros factores externos como el clima, la temperatura, la
humectación del aire, las partículas suspendidas, el ejercicio
físico y el reposo.
Esta función es más fácil de detectar
cuando nos acostamos de lado. Lo normal es que se encuentre funcionando
el lado de la nariz que queda hacia arriba, la presión sanguínea
sobre el cornete nasal que queda en la parte de abajo hace que éste
crezca.
En condiciones normales, el tabique y los cornetes dirigen
el aire que respiramos hacia el interior de las vías respiratorias,
y su conducción llega a alcanzar en esos escasos 6 ó 7 cm.
la velocidad de 60 km. por hora, por lo que cualquier alteración
de las estructuras anatómicas se reflejará en esta función.
La mayoría de las personas tenemos el tabique nasal
desviado. Los diversos autores reconocen hasta 8 de cada 10 personas con
esto. Lo cual no significa que todos estemos enfermos. El problema se
presenta cuando la desviación causa obstrucción respiratoria,
que afortunadamente, solo es en un bajo porcentaje de la población.
Estos son los casos de gentes que siempre tienen dificultad para respirar
y en la mayoría de los casos, es por el mismo lado de su nariz.
Generalmente se quejan de diversos síntomas, destacando:
obstrucción nasal recurrente, presencia de moco anterior y posterior
o sensación de cuerpo extraño en su garganta o en la parte
de atrás de su nariz, facilidad para sangrar por su nariz, casi
todos roncan al dormir, con frecuencia respiran por la boca, se despiertan
con los labios secos, la garganta irritada, tos seca. En los cambios ambientales
o cuando inician las temporadas invernales son los primeros en enfermarse.
Siendo también los más difíciles de controlar o a
quienes se les prolongan las gripas y otros procesos infecciosos respiratorios.
Cuando estos pacientes inician con problemas en su moco
nasal, cuyo aspecto ya dejó de ser cristalino o acuoso para adquirir
uno más bien espeso y de coloración verdosa, amarillenta,
cafesosa, a veces sanguinolenta, y de olor desagradable (que la mayoría
de las veces el mismo enfermo no percibe), entonces podemos encontrar
otros síntomas también constantes: dolor de cabeza, pesadez,
malestar general, dolor en los ojos, en la cara, en su garganta, fatiga
fácil, que desde que se levantan se sienten cansados y así
permanecen la mayor parte del tiempo, aunque duerman bien. De estudiantes,
son los que se duermen en clase, no aprenden.
Debemos pensar que ya son los síntomas clásicos de la sinusitis.
El tabique desviado entonces ayudó a tener otras
complicaciones respiratorias que nos obligan a recomendarle a esa persona
que se atienda. Porque no será con el reposo, con los cuidados,
como la mayoría de la gente controla sus síntomas gripales,
como resolverá el problema. Ahí se hace necesaria la atención
de un profesional. Y esos chicos que no aprenden no es por falta de inteligencia,
no que sean muy burros, es por la falta de oxígeno al órgano
que mayor aporte requiere para funcionar: el cerebro.
No quiero terminar sin resaltar que la espina nasal anterior
a que hice referencia en la conformación anatómica de la
nariz, y que se encuentra en la parte baja de la misma, dándole
soporte al séptum nasal, es la que al ir creciendo va moldeando
y conformando la cara. Es la que nos hace simétricos. Si cuando
estamos en el proceso del desarrollo sufre un traumatismo o presión
por desviación del tabique, veremos deformidad o asimetría
en el crecimiento del rostro. Incluso, hoy que se ha puesto tan de moda
el tratamiento ortodóncico y tantos jóvenes usan el mismo
o son tratados en esta forma, nunca tendrán resultados adecuados
en su dentadura si el origen de su problema es la desviación del
tabique. Porque la presión que ejerce sobre la espina nasal anterior
siempre influirá para que los dientes anteriores estén separados
o asimétricos.
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